Es inevitable que las mujeres suframos por los hombres. Pero… ¿Por qué alguna vez tenemos que estar con alguien que no nos aprecia ni nos valora? ¿Por qué no podemos resistirnos a los hombres malos?
Cuando conoces a un hombre crees que es lo que necesitabas, que es lo que estabas esperando y te enamoras, y no dejas de pensar en lo lindo, bueno, simpático, divertido y amoroso que es. Estás siempre pendiente de que te llame o te escriba. Te conectas para ver si está, y si está esperas, obviamente, a que él te hable, porque él es hombre y tiene que mostrar interés, y si no, como las mujeres somos tan impacientes le hablamos, y a cada cosa que te dice tu piensas ¡hay es un divino!
Cada vez que se encuentran, obviamente sacamos del armario el mejor vestido con escote que te hace ver súper sexy y que te queda genial. Siempre que se ven la pasan bien y si se da terminan la noche juntos. Y tú quedas re enamorada y piensas en la suerte que tuviste en conocerlo.
Prometió que te llamaba al día siguiente, pero nunca apareció ese llamado en tu móvil, y esperas, y cada vez que suena tu móvil vas expectante de ver su nombre ahí y descubres que es una amiga que esta aburrida y miras con cara de desilusión y piensas que seguro ahora te va a llamar. Pasan los días pero tu nunca pierdes la esperanza de que él llame.
Cada vez que sales a la calle vas bien vestida y arreglada porque quizás te lo cruzas, pero imposible porque él vive en la otra punta de tu ciudad, pero tú nunca pierdes las esperanzas.
Entonces como no te resistes lo llamas…y no te contesta, porque seguro que no tenía el móvil con él, entonces le mandas un mensaje…y te quedas esperando a que él conteste pero no tienes noticias de él, y piensas: “seguro que no tiene crédito y por eso no me contesta”. Y pasan 1, 2, 3 días y tu empiezas a sentirte como la mujer mas tonta del universo y lo odias con toda tu alma, dices que es la basura mas grande que hay. Le cuentas a todas tus amigas lo que te hizo, de cómo lo odias y que si te llega a llamar no le piensas atender, ni aunque te diga que lo atropello un auto, no lo vas a perdonar porque se comporto muy mal contigo.
Y de repente aparece ese número que estuviste esperando toda la semana, es él, y lo atiendes para ver qué te dice, y te explica que no te pudo llamar porque resulta que se había ido a pasar unos días fuera de la cuidad y se olvido el móvil, y como no tenía tu número no pudo llamarte, pero tu sabes que él nunca se olvida su móvil que lo lleva consigo siempre, pero como eres tan ingenua le crees, porque eres masoquista, y vuelves a salir con él y vuelve a pasar lo mismo, y tu como una ingenua te quedas mirando el móvil creyendo que te va a llamar al día siguiente como te lo prometió, como siempre te promete cuando se ven, y no llama, y cuando lo hace alguna excusa tiene, porque él sabe que tu siempre le perdonas.
Siempre tienes esa ilusión de que en algún momento va a cambiar. Y cuando le hablas de formalizar él te responde: “me parece que nos tenemos que conocer bien antes de saltar al siguiente paso”. Y tu te quedas pensando “pero si ya nos conocemos lo suficiente”.
Te quedas con la esperanza de que un día aparezca y te diga de formalizar la relación. Pero pasa el tiempo y eso no sucede, y él nunca cambia y ya no sabes que hacer, pero tu estas enamorada de él, y no te das cuenta que él lo único que quiere es pasarla bien. Mientras tu estas pendiente de él o llorando por él.
Y esa es una de las tantas situaciones que nosotras, las mujeres, pasamos y por eso hay que denominarnos “masoquistas”, porque aunque ellos no nos valoren y no se den cuenta de lo que tienen al lado nosotras seguimos con ellos, porque somos ilusas y creemos que van a cambiar, porque nos encantan los hombres malos.
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