
Si sueles tener calambres y no sabes como calmarlos, aquí tienes la solucion. Prepara una cataplasma con agua fresca mezclada con jugo de cebollas en partes iguales y aplique sobre la zona dolorida.
También puede darse un masaje con el jugo de esta hortaliza. Hazlo de esta manera: moja la piel de la zona afectada con el jugo de una cebolla grande licuada. Frota con fuerza hasta suba la temperatura de la piel. Repítelo dos o tres veces por día.
